sábado, 23 de marzo de 2013

El año en que el sol y la luna ... se dieron la mano.

Este 2013, es uno de esos años en que el sol, y la luna, se llegan a dar, casi, casi,  la mano. Un año de esos en que el calendario solar y el calendario lunar, casi, casi, se inician parejos. En definitiva, un año de esos en que estos dos astros muestran, al unísono, su cara más peculiar, como el que sonríe para una foto de pareja, porque al fin y a la postre, estos dos deben ser pareja de hecho desde hace... ni se sabe cuanto.



Y aunque en el fondo están condenados a entenderse, sus ritmos y sus ciclos hacen que sus vidas no acaben de coincidir, e incluso hay momentos en que se eclipsan mutuamente. Y casi que nos alegramos, porque gracias a ello, los de aquí, los de la tierra digo, pueden contar con dos luceros que les marcan su devenir diario.

El porqué este año es así de peculiar, habría que preguntárselo a los astrónomos, para que haciendo la cuenta la vieja, lleguen a la conclusión de que si este año, a las 12,02 h del día 20 de marzo fue el Equinoccio de Primavera y pasamos pues de Estación, solo siete días después, Selene, la Luna, aparecerá en el firmamento nocturno en toda su redondez y esplendor, alumbrando ese tránsito que llamamos la Pascua o Paso entre el frío y oscuro invierno y la esplendorosa y bulliciosa primavera. Si, esa que dicen que la sangre altera.

Y algo debe tener este año para que incluso los chinos, al otro lado del mundo y a través de uno de sus mas ancestrales saberes, el llamado feng-shui, nos señale que este marzo era especial por albergar cinco domingos, hecho que no debe ser muy frecuente.

En Villanueva del Campo, como en muchos otros pueblos de la comarca, estamos en esa etapa del año en la que, como en el juego de la oca y tras la larga cuarentena, vamos pasando de domingo a domingo y de celebración en celebración y así, el domingo pasado se celebró el “Domingo Tortillero”, este se celebra el “Domingo Ramos” y el próximo el “Domingo Resurrección”. Toda una trilogía de domingos en la Tierra de Campos. Y si además, Maya, la diosa de la primavera, hace acto de presencia justo en el medio, pues lo convierten en un año muy especial. A lo mejor por eso acaba en trece. Quién sabe, a lo mejor por eso.  

23 de 03 de 2013  Intercatiensis ©
Publicado en El Agora de Villanueva del Campo.  Copyright